La toxoplasmosis y el embarazo ¿Mi gato supone un peligro?

Toxoplasmosis y los gatos

 

La toxoplasmosis es una enfermedad parasitaria producida por Toxoplasma gondii que puede afectar a diferentes especies de aves, reptiles y mamíferos, entre ellos al ser humano. A pesar de no considerarse una enfermedad de especial gravedad, existen personas más susceptibles en las que cobra mayor importancia como son los recién nacidos, personas inmunocomprometidas o mujeres embarazadas cuyas consecuencias pueden llegar a provocar incluso la muerte.

Ciclo biológico

toxoplasmosis

Imagen obtenida de www.cdc.gov/dpdx

Para poder entender la enfermedad es imprescindible comprender su ciclo biológico y qué papel representa cada animal/persona y estadío del parásito en cada punto.

Existen dos elementos principales en el ciclo biológico que son el hospedador definitivo (felinos silvestres y domésticos) y el hospedador intermedio (resto de especies, incluido el ser humano). En cada uno de ellos se llevan a cabo diferentes etapas del ciclo y por ello la forma de transmisión es diferente.

Del mismo modo, existen dos estadíos principales del parásito que representan las formas infectivas de la enfermedad: ooquistes (expulsados con las heces de los hospedadores definitivos) y quistes tisulares (presentes en los órganos de los hospedadores intermediarios).

Los felinos se contagian ingiriendo principalmente carne cruda contaminada con quistes tisulares. Una vez infectados pueden estar eliminando ooquistes en sus heces durante 7 a 15 días después de la exposición. Los hospedadores intermediarios podemos contagiarnos entrando en contacto con heces de felinos contaminadas o ingiriendo carne con quistes tisulares.

La toxoplasmosis durante el embarazo

Especial interés surge durante el embarazo cuando al acudir a la consulta del ginecólogo uno de los primeros pasos es realizar una analítica con el fin de detectar si se tienen o no anticuerpos contra la toxoplasmosis. Si no es así, suelen facilitarnos unas pautas para evitar su contagio hasta que finalice el embarazo. Entre otras cosas, recomiendan no ingerir carnes crudas o limpiar la arena de nuestro gato sin guantes.

El desconocimiento de la enfermedad y de su ciclo ha provocado en algunos casos, el rechazo y abandono de muchos gatos. Por ello, el objetivo de este artículo es desmitificar la culpabilidad de los gatos en la transmisión de la toxoplasmosis. Es innegable que es una pieza clave en el ciclo de vida del parásito pero es necesario que se cumplan varias variables para que realmente supongan una verdadera fuente de contagio.

¿Puedo contraer la toxoplasmosis de mi gato?

Por supuesto, al ser un hospedador definitivo de este parásito, si tu gato se infecta puede transmitir la enfermedad. Ahora bien, para que esto ocurra tiene que coincidir varios supuestos:

  • Que se infecte por primera vez. Únicamente durante la primera infección por Toxoplasma gondii los felinos eliminan ooquistes.
  • Que se haya infectado en las últimas dos semanas. Ya que la eliminación de ooquistes no supera los quince días post-exposición.
  • Que cace pájaros o roedores que puedan estar infectados y presenten quistes tisulares. Un gato casero que únicamente come pienso es imposible que contraiga la enfermedad a través de la alimentación.
  • Que la mujer embarazada ingiera heces de gato con ooquistes esporulados. Los ooquistes esporulados son la verdadera forma infectiva y hacen falta de días a semanas para que los ooquistes expulsados con las heces del un gato esporulen por lo que cambiar la arena a diario reduce considerablemente el riesgo de contraer la enfermedad.

Por ello, que nuestro amigo nos transmita la toxoplasmosis es bastante improbable. Pese a ello, es muy importante mantener unas normas de higiene con el arenero y si lo puede cambiar otra persona que no esté en estado, mejor.

Se debe tener especial cuidado si:

  • Acabamos de adoptar un gatito y no sabemos qué clase de vida ha llevado hasta ahora.
  • Si nuestro gato tiene acceso a jardín en el que pueda haber pájaros y/o roedores.
  • Si tenemos algún huerto o jardín donde puedan haber defecado nuestro u otros gatos.

Siguiendo estas recomendaciones el riesgo de contraer la enfermedad de nuestra mascota es practicamente nulo, no hay razón para disfrutar de él como siempre lo hacemos.

Para más información puedes visitar la web: International cat care

 

Imagen de cabecera creada por Freestockcenter – Freepik.com