La desungulación

Cat playing

¿Qué es la desungulación?

La desungulación u oniquectomía son términos clínicos para referirse a la extirpación quirúrgica de las uñas. En la práctica se considera un eufemismo ya que lo que realmente esconden es la AMPUTACIÓN de la última porción de los dedos donde nacen las uñas y sus tendones retráctiles. De esta forma, se consigue que las uñas desaparezcan de forma permanente.

Hace unos años, era bastante habitual recurrir a este procedimiento en los gatos para evitar que causaran daño a personas y mobiliario. Hoy en día es una práctica prohibida en la mayor parte de países en los que el gato se considera un animal de compañía. En España aunque no está prohibida, si está en desuso, por una parte gracias a que la mayoría de los veterinarios se oponen a realizar esta cirugía y por otro lado a la conciencia social de lo que realmente supone la desungulación para nuestros amigos felinos.

¿Qué consecuencias puede tener la desungulación?

Dolor: la zona final de las extremidades es una zona llena de terminaciones nerviosas y muy sensible por lo que hay muchas ocasiones que la amputación puede provocar un dolor crónico de intensidad variable que puede llegar a afectar a la calidad de vida.

Pérdida de identidad: las uñas son un elemento clave en el día a día, actividades como rascarse, jugar, escalar, cazar… sería imposible llevarlas a cabo sin garras por lo que estamos limitando enormemente las actividades diarias.

Se quedan indefensos: a pesar de contar con colmillos, los gatos suelen defenderse con las garras y si éstas no están se les priva de la primera línea de defensa.

Malformaciones: una complicación bastante habitual de la intervención es la retirada parcial del tejido que genera las uñas por lo que pueden crecer uñas deformes que además no poseen capacidad retractil ya que en la intervención también se amputa el tendón que se encarga de mantenerlas retraídas.

¿Qué alternativas existen?

Lo habitual es aceptar a nuestros amigos como son, y sus uñas forman tan parte de él como sus orejas o el rabo.

En caso de que las uñas puedan suponer un problema, ya sea porque utilice como rascador nuestro sofá favorito o porque de vez en cuando suelte algún zarpazo a pasear, se pueden cortar con un cortauñas específico para gatos. La técnica es muy sencilla pero si necesitas ayuda en una visita podremos enseñarte como cortarle la uñas fácilmente. Lo ideal es que antes de cortar le habituemos a manipular diariamente sus patas y así cuando llegue el momento de cortarle las uñas no oponga resistencia.

Cuando las opciones anteriores fallan, existe un producto SOFT PAW que consiste en fundas sintéticas y no tóxicas que protegen las uñas de nuestros amigos para evitar accidentes desafortunados. Para más información se puede acceder a la web de la marca en España www.softpaws.es donde se pueden consultar precios tamaños e incluso explican cómo colocarlas. Y si lo necesitas… ¡también podemos ayudarte a ponerselas!

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