Gatitos huerfanos parte I

gatito

 

Con el final del invierno llega la primavera, los días se vuelven más largos y…las gatas entran en celo. ¿Qué ocurre entonces? que dos meses después las calles se llenan de gatitos huérfanos que o bien abandonan las mamás por no poder ocuparse de ellos o decidimos sacarlos de las calles para que no corran la misma suerte que sus papás.

Cuando tenemos por primera vez uno de estos pequeños entre las manos nos inunda la ternura, son tan bonitos y adorables…pero pocos instantes después nos preguntaremos….¿Y ahora qué hacemos? Pues bien, los cuidados variarán dependiendo de la edad.

¿Cómo saber qué edad tiene el gatito huérfano?

Para poder aproximar la edad debemos saber si ya tiene dientes. Para ellos introduciremos nuestro dedo con cuidado en su boca y si:

  • Tiene dientes: Significa que tiene más 3-4 semanas de edad
  • Únicamente tiene fuera los colmillos: 19-21 días de edad
  • No tiene dientes pero los palpamos bajo la encía: 15-18 días de edad

Si tiene las encías completamente lisas debemos fijarnos si sus ojos están abiertos o cerrados:

  • Si están abiertos: 10-15 días de edad
  • Si los tiene abiertos parcialmente: 7-9 días de edad

En este punto es importante diferenciar que los ojos estén cerrados debido a la edad y no debido a legañas o conjuntivitis. En un gato sano no debemos observar ninguna secreción ni inflamación en los ojos.

Si aún tiene los ojos cerrados debemos fijarnos en si aún conserva el cordón umbilical:

  • Si no tiene cordón: la edad aproximada será de 5-6 días
  • Si aún lo tiene: 0-4 días de edad.

Primeros cuidados de los gatitos huérfanos

Una vez que sabemos la edad aproximada debemos saber qué necesidades debemos cubrir.

En el caso de los recién nacidos (aproximadamente durante las 3 primeras semanas de vida), lo primero que debemos asegurarnos es mantener una temperatura corporal adecuada ya que ellos no son capaces de regular la temperatura por si mismos. Para evitar la hipotermia deberemos protegerles con mantas, toallas o ropa vieja que tengamos por casa.

Dependiendo de la temperatura exterior puede ser necesario aplicar una fuente de calor extra, por ejemplo llenar un bote de cristal con agua caliente, envolverlo en calcetines y colocarlo cerca del gatito, nunca en contacto directo con él. Lo ideal para mantener una temperatura óptima es recalentar el agua con cada toma para que no termine de enfriarse. Las mantas eléctricas no se recomiendan ya que suelen producir demasiado calor de forma continua y debemos tener mucho cuidado de no calentarlos tampoco en exceso y dejar espacio para que puedan alejar o acercarse a la fuente de calor.

Hasta que los gatitos huérfanos puedan moverse adecuadamente debemos mantenerlos confinados para evitar accidentes. Lo ideal es utilizar un transportín pero si no disponemos de uno podemos colocar al gatito en una caja de cartón para tenerlo controlado en todo momento. Cuando son muy pequeños apenas reptan torpemente pero a medida que se hacer más grandes pueden ser capaces de trepar por las paredes y salir de la caja. Para impedirlo podemos optar por usar una caja con las paredes altas o colocar una tapa con un agujero grande en el centro para que entre luz y se ventile adecuadamente.

¿Quieres saber más? visita gatitos huerfanos parte II.